Evitar caídas en el hogar: pasos sencillos para una mayor seguridad
Las caídas se encuentran entre las causas más comunes de lesiones en la vejez. No es una cuestión de torpeza: el cuerpo cambia, la fuerza en las piernas disminuye y el equilibrio se vuelve más inestable. La buena noticia es que se puede hacer mucho para evitar que ocurra. Esta guía explica en palabras sencillas cómo hacerlo.
¿Con qué frecuencia se producen las caídas en la vejez?
Según datos del Instituto Robert Koch, casi una de cada cuatro personas mayores de 65 años se cae al menos una vez al año. Entre los mayores de 80 años, la cifra es de aproximadamente una de cada tres. Algunos incluso se caen varias veces.
La mayoría de las caídas no ocurren al aire libre, sino en el propio hogar, allí donde uno se siente seguro y presta menos atención. Precisamente por eso vale la pena examinar la vivienda con tranquilidad.
Hacer la vivienda más segura
Muchos peligros de tropiezo se eliminan rápidamente. Recorra la casa habitación por habitación:
- Alfombras y tapetes: las alfombras sueltas resbalan o forman arrugas. Retírelas o fíjelas con una base antideslizante.
- Cables: los cables de electricidad y de teléfono deben ir pegados a la pared, no cruzando la habitación.
- Iluminación: los pasillos, las escaleras y el camino al baño deben estar bien iluminados. Una luz nocturna o un detector de movimiento ayudan al levantarse por la noche.
- Sujeción en el baño: los asideros junto al inodoro y en la ducha aportan seguridad. Una alfombrilla antideslizante en la bañera o la ducha también ayuda.
- Escaleras: un pasamanos firme, preferiblemente a ambos lados, y bordes de escalones bien visibles.
- Orden en el suelo: no deje periódicos, zapatos o bolsos en el suelo, donde se puedan pasar por alto al caminar.
Calzado firme en lugar de calcetines
Es fácil resbalar con calcetines o pantuflas sueltas. Lo más seguro es usar zapatillas de casa firmes con suela antideslizante, cerradas por detrás y que ofrezcan una buena sujeción. Este también es un cambio sencillo con un gran efecto.
Mantenerse activo: la protección más importante
La mejor protección contra las caídas es un cuerpo que se mantiene firme de pie. Las asociaciones profesionales destacan que el entrenamiento regular de la fuerza y el equilibrio reduce significativamente el riesgo de caídas. No hace falta ser un atleta para lograrlo.
Incluso los ejercicios sencillos ayudan si se realizan con regularidad:
- Levantarse y sentarse: levantarse de la silla varias veces seguidas sin usar las manos; esto fortalece las piernas.
- Mantenerse sobre una pierna: apoyarse en la encimera de la cocina y sostenerse brevemente sobre una pierna, luego cambiar.
- Balancearse sobre las puntas de los pies: sujetarse al respaldo de una silla y subir y bajar lentamente.
- Caminar: dar un paseo todos los días mantiene las piernas y la circulación en movimiento.
Lo importante es la constancia, no el esfuerzo. Si siente inseguridad, consulte a su médico sobre programas de prevención de caídas o de deporte de rehabilitación en su zona; las cajas de seguro médico suelen cubrir estos cursos.
Revisar la vista y los medicamentos
Hay dos aspectos que se pasan por alto fácilmente en relación con las caídas:
- La vista: quien ve mal, pasa por alto bordes y obstáculos. Hágase revisar la vista y las gafas con regularidad.
- Medicamentos: algunos medicamentos causan cansancio, mareos o disminuyen la presión arterial, lo que aumenta el riesgo de caídas. Si toma varios medicamentos, consulte en la consulta médica o en la farmacia para comprobar si son compatibles entre sí.
Si a pesar de todo ocurre una caída
Después de una caída, la regla de oro es no levantarse de inmediato. Primero, compruebe con calma si siente dolor y luego levántese despacio, preferiblemente apoyándose de lado sobre un mueble firme.
Llame al número de emergencias 112 si alguien no puede levantarse después de una caída, tiene dolores fuertes (especialmente en la cadera o la cabeza) o si se sospecha de una fractura ósea.
Muchas personas sienten miedo a volver a caerse después de un tropiezo. Este temor hace que se muevan menos, lo que a su vez aumenta la inseguridad. Hable de ello en lugar de aislarse. El movimiento en pasos pequeños y seguros es el camino para recuperar la confianza.
Para familiares: en qué pueden fijarse
Quien acompaña a una persona mayor puede lograr mucho, sin ser paternalista: buscar juntos peligros de tropiezo en la vivienda, ayudar a adquirir asideros o calzado firme, animar a asistir a un curso de movimiento o simplemente acompañar en el paseo diario. Establecer citas fijas también ayuda: un horario regular para hacer ejercicio, con un recordatorio, convierte el buen propósito en un hábito.
Este artículo ofrece información general y no sustituye el asesoramiento médico. Si se cae con frecuencia, sufre de mareos o toma varios medicamentos, consulte las causas con su médico.