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Llevar un plan de medicación de forma segura: cómo evitar los errores más comunes

Cuantas más pastillas, más fácil es que se produzca algún error. En palabras sencillas: qué debe incluir un buen plan de medicación, a qué dos ayudas gratuitas tiene derecho y cuáles son los errores más comunes en el día a día.

Dieser Inhalt ersetzt keine ärztliche Beratung. Bei gesundheitlichen Beschwerden oder Unsicherheiten wende dich bitte an eine Ärztin oder einen Arzt.

Con el paso de los años, a menudo hay que tomar varios medicamentos a la vez: uno para la tensión arterial, otro para la tiroides y, además, algo para el dolor. Cada uno por separado tiene su razón de ser. Pero, juntos, la situación se vuelve rápidamente confusa: ¿cuándo tomo cada cosa? ¿Y para qué era ese comprimido blanco tan pequeño?

Un buen plan de medicación pone orden en todo esto. Esta guía explica qué debe incluir, a qué ayudas gratuitas tienes derecho y cuáles son los errores más comunes en el día a día.

Qué debe incluir un buen plan

Un plan de medicación es más que una simple lista de nombres. Para que resulte realmente útil en caso de emergencia, debe indicar lo siguiente para cada medicamento:

  • Nombre del medicamento y del principio activo: el principio activo es importante, ya que un mismo medicamento puede tener nombres diferentes según el fabricante
  • Concentración, por ejemplo, 500 miligramos
  • La dosis y cuándo: por la mañana, al mediodía, por la tarde, por la noche
  • Para qué se toma: en palabras sencillas, por ejemplo, «para la tensión arterial»
  • Indicaciones especiales: antes de las comidas, con abundante agua, no junto con leche

Importante: en el plan deben figurar todos los medicamentos que se toman de forma regular. También los analgésicos de farmacia sin receta, las vitaminas, el magnesio o los remedios a base de plantas. Precisamente estos se suelen olvidar porque se consideran inofensivos, pero también pueden interactuar con otros medicamentos.

Dos ayudas a las que tiene derecho y que no le cuestan nada

A partir de tres medicamentos: el plan de medicación del médico

Quien tome al mismo tiempo al menos tres medicamentos recetados tiene derecho legal a un plan de medicación en papel. Así lo establece el artículo 31a del Código Social V. Lo elabora el médico de cabecera, no cuesta nada y, además, el médico está obligado a informarle de este derecho.

Hay dos aspectos que resultan especialmente útiles:

  • Si cambia su medicación, el médico debe actualizar el plan.
  • La farmacia también lo actualiza si lo solicita al recoger un medicamento.

Si aún no dispone de dicho plan: solicítelo en su próxima visita al médico. Basta con una frase: «Tomo varios medicamentos, me gustaría tener un plan de medicación».

A partir de cinco medicamentos: la revisión de la medicación en la farmacia

Quien tome de forma permanente cinco o más medicamentos recetados tiene derecho a un asesoramiento detallado en la farmacia: el «asesoramiento ampliado sobre medicación en caso de polimedicación». Este servicio también es gratuito para usted, ya que lo paga la seguridad social.

Así es como funciona: lleva contigo todo lo que tomas —lo mejor es llevarlo todo en una bolsa, incluso los medicamentos sin receta—. Un farmacéutico o una farmacéutica revisará contigo con calma todos los medicamentos y comprobará si hay alguna interacción o si hay algún medicamento que se duplique. Al final, recibirá un plan de medicación completo y actualizado.

Puede acogerse a este asesoramiento una vez al año, y además cuando haya habido cambios importantes en su medicación. Lo mejor es concertar una cita con antelación para disponer de tiempo suficiente.

Los errores más comunes en el día a día

El plan está desactualizado. Es, sin duda, el error más frecuente. Tras cada visita al médico en la que se produzca algún cambio, hay que actualizar el plan. Un plan en el que no se puede confiar es más peligroso que no tener ninguno.

Después de una hospitalización, ya nada cuadra. Durante una estancia hospitalaria, la medicación suele modificarse. Se añaden algunos medicamentos, se suprimen otros y, de repente, otros cambian de nombre porque se utiliza un fabricante diferente. Revisa sin falta el plan con tu médico de cabecera tras el alta.

Los distintos médicos no se comunican entre sí. El médico de cabecera, el cardiólogo, el oftalmólogo… cada uno receta algo. Lleva el plan a cada cita y enséñaselo. Es la forma más sencilla de evitar prescripciones duplicadas.

Los medicamentos sin receta no cuentan. Analgésicos, complementos alimenticios, gotas a base de hierbas… todo ello debe figurar en el plan. Incluso los medicamentos que parecen inofensivos pueden potenciar o atenuar el efecto de otros fármacos.

Se parten las pastillas, aunque no se deba hacer. No todos los comprimidos se pueden partir; algunos pierden entonces su eficacia. Pregunte en la farmacia si le cuesta tragarlos; a menudo existe el mismo medicamento en otra presentación.

Se deja de tomar algún medicamento por iniciativa propia. Si hay efectos secundarios o uno se siente mejor, la tentación de dejar de tomar un medicamento es grande. Esto puede tener graves consecuencias. Habla siempre primero con el médico, pero coméntaselo en lugar de hacerlo en silencio.

Lo que ayuda en el día a día

  • Un pastillero para toda la semana, que se llene los domingos. Así, por la noche se ve de un vistazo si se han tomado las pastillas.
  • Horarios fijos vinculados a hábitos fijos: la pastilla de la mañana siempre con el desayuno, la de la noche siempre después de las noticias.
  • Una copia del plan en el bolso o en la cartera. En caso de emergencia, es la información más importante para los servicios de urgencias.
  • Deshacerse de los envases viejos. Los medicamentos caducados o que ya no se toman deben retirarse del armario; de lo contrario, en algún momento se tomarán por error.

Para los familiares

Si cuida de alguien, la mayor ayuda no suele ser recordarle las cosas, sino mantener la información al día. Después de cada visita al médico, pregunte brevemente si ha habido algún cambio y anótelo inmediatamente en el plan.

Asegúrese de que se trate de un apoyo y no se convierta en un control. Una persona mayor que tiene la sensación de estar siendo vigilada, en algún momento dejará de decir si algo no va bien, y eso sería precisamente lo contrario a la seguridad.

Resulta útil que todas las personas implicadas tengan acceso a la misma información: qué medicamentos hay que tomar, cuándo y si se han tomado. Algunas familias utilizan para ello una aplicación compartida, en la que el horario de medicación para la persona mayor y sus familiares se encuentra en un solo lugar y que envía recordatorios a la hora adecuada. Esto evita tener que preguntar a diario y permite detectar si, en alguna ocasión, realmente falta alguna toma.


Este artículo ofrece consejos generales y no sustituye el asesoramiento médico o farmacéutico. Las decisiones sobre la prescripción, la dosificación y la suspensión de los medicamentos corresponden exclusivamente al médico y a la farmacia. Nunca modifique ni interrumpa la toma de un medicamento por su cuenta. Las prestaciones mencionadas se aplican a las personas con seguro público en Alemania; en caso de duda, consulte a su seguro médico.