La hidratación en personas mayores cuando hace calor: cómo pasar bien el verano
En verano, cuando hace calor, es muy importante hidratarse, sobre todo para las personas mayores. El cuerpo pierde mucho líquido con el calor y, con la edad, a menudo la sensación de sed ya no se percibe a tiempo. Por eso, puede ocurrir que se beba muy poco sin darse cuenta. Esta guía explica con palabras sencillas a qué debes prestar atención.
Por qué es tan importante hidratarse en la tercera edad
Nuestro cuerpo necesita agua para que todo funcione correctamente: la circulación, el pensamiento y la digestión. Con el calor, se suda más y, por lo tanto, se pierde aún más líquido. Si no se repone, pueden aparecer mareos, cansancio y confusión.
Es importante saber que, con la edad, se siente menos sed. Esto es totalmente normal, pero tiene una consecuencia: a menudo se bebe menos de lo necesario, aunque el cuerpo necesite más. Los expertos afirman que las personas mayores tienden a beber menos de lo necesario en lugar de beber en exceso.
¿Cuánto se debe beber?
En días normales, basta con unos 1,5 litros repartidos a lo largo del día. En días de calor, los organismos especializados en personas mayores recomiendan más bien entre 2 y 3 litros, ya que se pierde más líquido a través del sudor.
Una excepción importante: si su médico le ha indicado que, debido a problemas cardíacos o renales, solo puede beber una cantidad determinada, respete esa indicación y pregúntele qué debe hacer cuando hace calor. Esta recomendación se aplica a las personas mayores sanas, no a todo el mundo.
Cómo beber lo suficiente sin tener que pensar en ello
Dado que la sed no siempre aparece de forma fiable, resulta útil convertir el hecho de beber en un hábito fijo:
- Horarios fijos: un vaso con cada comida, además de unos cuantos momentos fijos para beber a lo largo del día.
- Siempre a mano: coloca una jarra o una botella en un lugar bien visible. Lo que se ve, se bebe más fácilmente.
- Beber lo adecuado: agua, infusiones de hierbas o frutas sin azúcar, o zumo mezclado con mucha agua (una parte de zumo por tres partes de agua).
- No muy frías: las bebidas muy frías hacen que la sed desaparezca más rápido; si están tibias o a temperatura ambiente, se bebe más.
- Poco café, nada de alcohol: ambos tienden a deshidratar el cuerpo.
Señales de alerta: presta atención a lo siguiente
La deshidratación se anuncia con ciertos síntomas. Presta atención a:
- boca seca, labios secos
- mareos o dolores de cabeza
- cansancio, confusión o inquietud
- orina oscura y menor frecuencia al ir al baño
Si aparecen estos síntomas: lo primero es beber algo con calma y sentarse en un lugar fresco.
Llame inmediatamente al número de emergencias 112 si alguien se muestra de repente confuso, apenas responde, respira con dificultad o pierde el conocimiento. Puede tratarse de una emergencia por calor y debe tratarse rápidamente.
Mantener la vivienda fresca
Beber solo no basta cuando hace mucho calor. Mantenga las habitaciones frescas:
- durante el día, a ser posible por debajo de los 26 grados; por la noche, aún más frescas
- ventile solo cuando haga más fresco fuera que dentro, es decir, a primera hora de la mañana y a última hora de la tarde
- durante el día, oscurezca las ventanas con persianas, estores o cortinas
Precaución con los medicamentos
Algunos medicamentos —por ejemplo, los que se toman para la hipertensión o los diuréticos— alteran la forma en que el cuerpo gestiona el calor. Si toma medicamentos de forma habitual, consulte con su médico qué debe tener en cuenta durante el verano. Guarde los medicamentos en un lugar fresco, nunca en un coche al sol.
Para los familiares: así pueden ayudar
Quien cuida de una persona mayor puede marcar una gran diferencia, sin ser autoritario: en los días de calor, preguntar brevemente si ha bebido lo suficiente, dejar a la vista una botella juntos o poner un pequeño recordatorio. Algunas personas utilizan para ello una aplicación con recordatorio de hidratación, que les recuerda amablemente que deben beber y muestra a la familia que todo va bien. El objetivo es siempre el mismo: que la persona mayor pase bien el verano y mantenga su autonomía.
Este artículo ofrece consejos generales y no sustituye el asesoramiento médico. Si está enfermo, toma medicación o su médico le ha limitado la ingesta de líquidos, consulte con su médico cuál es la cantidad adecuada.