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Ayuda doméstica para personas mayores: ¿Quién se encarga de las tareas del hogar y quién las paga?
Con el paso de los años, muchas tareas domésticas resultan más pesadas: hacer la compra, limpiar, lavar la ropa, cocinar. Un asistente doméstico puede aliviar en gran medida esta carga, para que puedas seguir viviendo de forma independiente en tu propio hogar durante más tiempo. Esta guía explica con palabras sencillas qué hace un asistente doméstico, cómo encontrar uno y quién te ayuda a sufragar los gastos.
De qué se encarga un asistente doméstico
Un asistente doméstico se ocupa de las tareas relacionadas con el hogar, no de los cuidados personales. Las tareas típicas son:
- Hacer la compra y los recados
- Mantener la vivienda limpia, quitar el polvo y fregar el suelo
- Lavar, tender y planchar la ropa
- Cocinar o preparar la comida
- Hacer pequeños recados, por ejemplo, ir a Correos o a la farmacia
Es importante saber que lavarse, vestirse o tomar medicamentos —es decir, los cuidados personales— no forman parte de las tareas de una asistenta doméstica. De ello se encargan un servicio de asistencia o un cuidador.
Quién ayuda con los gastos: tres vías
Un servicio de ayuda doméstica tiene un coste. Sin embargo, existen tres vías para que se reembolse una parte de los gastos. A menudo, incluso se pueden combinar.
Vía 1: A través del seguro médico (art. 38 del SGB V)
La seguridad social solo cubre los gastos de un servicio de ayuda doméstica en determinados casos, sobre todo si, tras una hospitalización o debido a una enfermedad grave, no puede ocuparse temporalmente de las tareas del hogar. No se trata de una solución permanente: si no hay ningún niño menor de doce años en el hogar, por lo general solo se concede durante un breve periodo de tiempo, normalmente hasta cuatro semanas. Se aplica un copago (el 10 % de los costes, con un mínimo de 5 y un máximo de 10 euros al día).
Algunas aseguradoras ofrecen más prestaciones según sus estatutos. Por eso, siempre merece la pena llamar a su aseguradora y preguntar: «¿Cubren ustedes en mi caso los servicios de ayuda doméstica? Y, en caso afirmativo, ¿durante cuánto tiempo?».
Opción 2: La ayuda económica en caso de tener un grado de dependencia
Quien tenga un grado de dependencia —ya desde el grado 1— recibe de la caja de asistencia la denominada «ayuda económica». En 2026, esta asciende a 131 euros al mes. Este dinero está destinado precisamente a este tipo de apoyo en la vida cotidiana y puede utilizarse, entre otras cosas, para contratar a una persona de ayuda doméstica.
Hay un aspecto decisivo: el proveedor debe estar oficialmente reconocido (una «oferta reconocida de ayuda en la vida cotidiana»). Por lo tanto, no se paga en efectivo a un particular, sino que se contrata a un servicio reconocido y se presenta la factura a la caja de asistencia. El centro de asistencia le informará de qué proveedores están reconocidos en su zona.
Vía 3: A través de los impuestos (art. 35a)
Cualquiera puede recurrir a esta vía, independientemente del grado de dependencia. Los gastos de un servicio doméstico se consideran «servicios relacionados con el hogar». De este importe, se le devolverá el 20 % a través de la declaración de la renta, hasta un máximo de 4.000 euros al año.
Para que esto funcione, hay una regla fija: necesita una factura y debe pagar mediante transferencia bancaria. La Agencia Tributaria no admite pagos en efectivo.
Cómo encontrar un servicio de ayuda doméstica
- Centro de asistencia: el servicio de asesoramiento gratuito in situ conoce a los proveedores homologados de la región y le ayuda con las solicitudes. Es el mejor punto de partida.
- Servicios homologados: si desea acogerse a la deducción por ayuda doméstica, asegúrese de que el proveedor esté homologado.
- Ayuda vecinal y asociaciones: en muchos lugares existen redes organizadas de ayuda vecinal, a menudo económicas y que, en algunos estados federados, incluso se pueden deducir mediante la deducción por ayuda doméstica.
- Ayuda privada: también es una opción, pero asegúrese de que la persona esté debidamente dada de alta (Minijob-Zentrale) y de que tenga seguro. Esto protege a ambas partes.
Para los familiares: apoyar sin ser autoritarios
Quien cuida de una persona mayor no tiene por qué encargarse personalmente de la ayuda doméstica; a menudo es más sensato organizarla. Aclaren juntos qué es lo que realmente se necesita y dejen que la persona mayor participe en la decisión de quién viene a casa. Esto preserva su autonomía y le da la satisfacción de sentirse tenido en cuenta.
Resulta útil anotar en un solo lugar, para todos los implicados, las citas y los acuerdos con el personal de ayuda doméstica: cuándo viene cada uno, qué hay que hacer y qué se ha acordado. Algunas familias utilizan para ello una aplicación compartida en la que las citas y los recados son visibles tanto para la persona mayor como para sus familiares. Así, todos están al corriente sin tener que estar llamando constantemente por teléfono.
Este artículo ofrece información general y no sustituye al asesoramiento jurídico o fiscal. Los requisitos y las cuantías exactas pueden variar y dependen de su seguro médico, de su grado de dependencia y de su situación personal. En caso de duda, consulte a su seguro médico o de dependencia, al centro de asistencia o a una asociación de ayuda fiscal.